Hipnosis, posesiones y seres sobrenaturales

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Se podría decir que la magia, el mundo de aquello que escapa a nuestra comprensión científica, mantiene una cierta relación con aquello que escapa a la conciencia dentro de nuestra mente.
Visiones, experiencias místicas, posesiones demoníacas o premoniciones son productos de la gran capacidad del subconsciente humano para afectar a la conciencia. O esta parece ser la causa en la mayoría de los casos.
Dando un vistazo a tiempo pasados podemos comprobar como la humanidad ha dado explicaciones místicas externas en los estados alterados de los individuos.
Fines hace relativamente poco, la enfermedad mental ha sido considerada como el resultado de posesiones, pactos con entidades sobrenaturales o maldiciones. Las referencias más antiguas de demonios que causan enfermedades a los humanos se encuentran en la cultura sumeria, donde los llamados gid-dim poseían los cuerpos de sus víctimas para hacerlos enloquecer o enfermar físicamente. Esta tradición ha perdurado hasta nuestros días, en que algunos individuos siguen tratando de explicar comportamientos anómalos a través de explicaciones esotéricas.
Otro ejemplo del poder del subconsciente para hacer que la humanidad ponga los ojos sobre los actos de supuestos seres superiores lo encontraríamos en el uso de estupefacientes en la antigüedad. Brujas, brujos, sacerdotes y sacerdotisas han utilizado varias sustancias de forma consciente o inconsciente para comulgar con energías místicas y seres sobrenaturales. En recientes descubrimientos se ha podido analizar el contenido de pociones y ungüentos de brujas europeas del alta edad mediana que han sobrevivido al paso del tiempo. Al ser examinadas, estas pociones han resultado estar compuestas por componentes al·lucinògens como la amanita muscària o la belladona, ambas productoras de sustancias que crean delirios y alucinaciones.
A continuación se exponen dos casos de hipnosis que siguen esta tradición humana en nuestros tiempos.

Transformación hipnótica

Eduard es un hombre de mediana edad que acude a la consulta para tratarse de problemas de nerviosismo y estrés. En la primera sesión, Eduard consigue un grado muy profundo de hipnosis. En medio de esta, algo sucede de forma inesperada y entre sonidos guturales Eduard coge por el cuello al hipnólogo y no se para hasta que no se le ordena con una orden hipnótica. Después del trasiego de la sesión, Eduard se disculpa y rebela el verdadero motivo de la visita.
En unas vacaciones en el Pirineo catalán con su mujer, Eduard tuvo un encuentro con una criatura maligna, un perro lobo a quien se le atribuían las muertes de tres ovejas en una granja cercana. Eduard, que sufre una fuerte fobia a los perros, al verlo empezó a correr sabedor de la fama del animal. Este empezó a perseguirlo espoleado por la fuga y el miedo del hombre, consiguiendo morderle una pierna antes de que este pudiera huir. Después del fuerte susto el protagonista de este caso continuó haciendo vida normal y el mordisco se curó sin más complicaciones. Pero una noche, al salir a pasear aprovechando que era luna llena, Eduard sintió que no se encontraba bien, que una hambre voraz se apoderaba de él y el pelo le empezaba a crecer por todo su cuerpo, aquel perro lobo de los pirineos lo había convertido en una bestia, el hombre lobo.
Ante una afirmación tan sorpresiva se decidió seguir-le el juego a aquel hombre para saber más sobre su caso y, si fuera posible, ayudarlo.
Eduard creía firmemente que la hipnosiss podría ayudarlo a curar la maldición que sufría y que estaba siendo un problema para él y su mujer, a quien obligaba a atarlo a la cama las noches de luna llena. Eduard decía que era necesario, puesto que en repetidas ocasiones su mujer había sufrido los mordiscos y arañazos del ”animal” en que su marido se convertía. La mujer afirmaba que no era posible convencerlo, puesto que él pensaba que todo el mundo quién había presenciado su supuesta transformación le mentía para no asustarlo.
Después de consultar con un psiquiatra y pactar colaborar en este caso, se decide que podría ser bueno hacer ver al paciente el engaño en el qué está mostrándole una filmación de su supuesta “transformación”. En casos de psicosis es necesario que el afectado reconozca que su percepción está alterada para poder trabajar el trastorno desde el punto de vista médico con el paciente.
Con hipnosiss, la mente puede soltar su contenido desatado y hace que esta sea muy susceptible a la sugestión. Por este hecho se decide “forzar la transformación” en el estado hipnótico.
En la siguiente sesión, se le dice a Eduard que a través de la hipnosiss se puede hacer salir al animal que trae dentro para poder extraer la maldición.
El primer paso es el de hacer que Eduard esté tranquilo y relajado, consiguiendo un punto de relajación profunda y bienestar que permita llegar al “clímax” de la supuesta transformación sin tomar riesgos. Acto seguido, con un Eduard tranquilo y des-estresado, se da la orden: “-Iré contando del diez hasta el uno y tu transformación se irá manifestando.”
Después de estas palabras, el cuerpo de Eduard empieza progresivamente a convulsionar-se y a pronunciar palabras inconexas acompañadas de aullidos y gruñidos. Este estado alterado va en aumento hasta que se le ordena que duerma y frena completamente su actividad. Sin demasiada sorpresa se comprueba que a Eduard no le han crecido los colmillos ni el pelo. Y la cámara escondida en la consulta lo puede verificar perfectamente.
Al abrir de nuevo los ojos, Eduard cree que los presentes han podido observar su transformación. Pero para su sorpresa, no ha sido así. Al ver la cinta de vídeo, Eduard no parece creer lo que ve. En aquel preciso momento algo cambia en su expresión, lo ha entendido.
A partir del visionado el protagonista del caso se plantea la posibilidad de que todo se deba a ilusiones debidas a algún tipo de trastorno mental y decide ponerse en manso del psiquiatra, quien acabará descubriendo que Eduard sufre esquizofrenia. La situación en la que se ha visto ha sido el resultado de un brote psicótico estimulado por la experiencia traumática del ataque del perro lobo.

Posesión

Este caso es un experimento, una ocasión en la que se pudo utilizar la hipnosis para vencer un supuesto “ente sobrenatural”. En una época donde la hipnosis y la investigación paranormal estaban estrechamente ligadas, se investigaba un caso sorpresivo en el qué se pudo participar. Júlia es una mujer normal, dentro del amplio abanico del que entendemos por “normalidad”, pero un día esta normalidad se vio truncada. Sin poseer unas fuertes convicciones religiosas, un día soñó con una bestia negra que le susurraba palabras que ella no entendía. Este sueño se repetiría varias veces durante los días siguientes. La gente de su entorno notaba que estaba cambiando su forma de ser alegre hasta el punto que ya no parecía ella. Un día, parece ser que este ser que la asediaba en sueños tomó control sobre su cuerpo, estaba poseída.
El curioso de este caso es que Júlia era capaz de adivinar, de entre tres sobres cerrados, cual de ellos contenía una estampita, puesto que cuando se le acercaba el sobre con la imagen religiosa se ponía a llamar y exclamar insultos y amenazas. También era curiosa su capacidad de distinguir el agua bendita del agua corriente. Una posible explicación es que el subconsciente humano analiza mucha más información de sus alrededores que la parte consciente de la mente. Podría ser que en aquel estado alterado Júlia analizara inconscientemente las expresiones faciales de quienes le mostraban los sobres o le echaban el agua, así como las pequeñas diferencias en las formas de los sobres o las pequeñas variaciones en los gestos a la hora de echar el agua bendita. Este análisis subconsciente podría transmitir estas impresiones a Júlia sin saberlo ella y, por lo tanto, reforzar la validez de la supuesta posesión.
El grupo de investigación paranormal que estaba trabajando en el caso de la chica había intentado hacer un exorcismo a la supuesta poseída sin éxito, así que pidieron la participación del hipnólogo por si pudiera ser de ayuda en este caso. Manteniendo una actitud agnóstica se decidió seguir la corriente a la paciente. Se induce un estado hipnótico a Júlia y se la hace sentir tranquila y relajada. Todo parece ir bien con la hipnosis hasta que la paciente empieza a mostrar progresivamente tics faciales y convulsiones en aumento. Es en este momento que el ente que trae dentro despierta lanzando improperios y escupiendo a los presentes. Sin perder los nervios se utiliza una técnica que hará que el supuesto demonio desaparezca de su cuerpo, se le dice a Júlia que al estar ella hipnotizada también lo está el ente y que se lo ha engañado para caer en el estado hipnótico y recibir la orden de abandonar el cuerpo de la hipnotizada. Entre fuertes gritos y convulsiones el supuesto ente del cuerpo de Júlia exclama: “me has engañado!” y desaparece por siempre jamás. Después de aquella sesión se recomienda a Júlia que busque la ayuda de expertos, pero hasta el día de hoy no ha sufrido ninguna otra situación que se pueda catalogar de psicótica. Quién sabe, puede ser que los demonios existan y estén entre nosotros?

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